Pensar desde la izquierda, pero en la independencia cítica, resulta cada vez más difícil. Los estereotipos, las dependencias de sistemas políticos aparentemente antagónicos, nublan los análisis que han de realizarse sobre los gravísimos problemas que atraviesa el mundo en que vivimos. No es algo de nuestros días. El siglo XX está lleno de despropósitos. Los partidos comunistas fieles al estalinismo que no protestaron de sus métodos nunca. De allí se pasó a la mayor alienación imaginable: la de apoyar al régimen genocida de Camboya porque se decía comunista. En el lado contrario Estados Unidos no dudó en alinearse con Afganistán o con el Irak de Sadam Husseim porque así convenía a sus intereses estratégicos de entonces.
Estos días hemos vivido la farsa de las elecciones en Irán. Y uno lle declaraciones de partidos de izquierda -en su definición. o de las múltiples ramificaciones com unistas, que con tal de críticas -y es justo se abomine de ellos- a los medios de comunicación occidentales, o a la falsedad de la democracia occidental, no dudan en apoyar al retrógrado y medieval régimen de los oligarcas y fundamentalistas iraníes. Si el Papa es nocivo, y su poder ser sitúa, más allá de la religión, al servicio de los intereses financieros y explotadores del más salvaje capitalismno, incluidos regímenes fascistas, los ayatolas o clérigos religiosos de países como Irán, significan un retroceso a prácticas medievales y un atentado a la libertad, al desarrollo del ser humano. Es inconcebible que se pueda apoyar el oscurantismo y el fanatismo asesino, la teocracia esclavizante.
El mundo actual se ha convertido en una pesadilla. Tal vez que se extinga el pensamiento es lo justo cuando el pensamiento abdica de estar al servicio de la duda y la libertad. Por cierto, quienes son coherentes siempre en su acción política, son los militares y los jueces: esos no equivocan sus juicios. Siempre que pueden y les dejan, actúan, como ha ocurrido en los días finales de mayo del 2009 en Honduras. ¡Cuánto echa en falta la auténtica derecha, la fascista, un mundo como el que vivía bajo golpes militares, en el que las urnas, en vez de estar para tergiversar los resultados electorales, sirvieran solamente para que los fusiles las destruyeran, antes de ocuparse en cosas más serias, como las de matar seres humanos!
miércoles 1 de julio de 2009
viernes 19 de junio de 2009
No caminaré muerto
-¿Pero nunca escribirás de algo positivo, es que no sabes reir, nada te contenta, todo has de verlo desde el lado oscuro, negativo?
- Verlo, Tal vez sea ese el problema. A lo mejor si fuese ciego, totalmente ciego, me estaría todo el día riendo. Porque no contemplaría la televisión, ni leería los periódicos, ni repararía en la presencia carroñera de los ejecutivos, de los políticos cínicos, los banqueros o empresarios corruptos, los jueces y obispos eternamente represivos, ni alcanzaría a detenerme en el espectáculo de la pobreza y miseria exhibida por niños, viejos, la degradación de las mujeres explotadas sexualmente en las calles o en las pasarelas de moda o en los anuncios publicitarios, y menos tendría que soportar la exibición icónica de las grandes fiestas sociales o económicas o incluso denominada culturales. Si fuese ciego, si no viera cuanto me rodea, de seguro que no contraería mi rostro de angustia al ver la maldad, el fariseismo, la virtualidad y el feismo de un mundo basado en la explotación, el engaño y la mentira.
- Pero puedes ver otras cosas, hablar de otras cosas que sí son bellas.
- Sí, como Hölderlin puedo encerrarme en la isla bienaventurada de mí mismo. Recluifrme en la habitación profunda y solitaria desde la que Kafka grita contra la Ley. Mas la Ley y el orden, la iglesia y el policía, ¿dónde no se esconden? Contemplar un paisaje de otoño, eternizarse en un beso que ya se está gastando y desapareciendo, saborear una copa de buen vino, descubrir al amigo con el que se pretende mantener una conversación profunda, es ciertamente hermoso, pero eso queda para la intimidad, para el consumo de uno mismo. Cuando lo transmites en palabras y éstas las lanzas al consumo, chocan de inmediato con el mercado, se vulgarizan, o como mal menor, caen en el vacío, no encuentran interlocutor alguno. Y en cuanto al pesimismo, no, no lo soy. Si lo fuera, sencillamente, no viviría. Pero uno, cuando se despierta por la mañana, comprueba que todavía tiene los ojos abiertos, que ve, y cuanto le rodea, globalmente considerado, le parece feo, sucio, malvado. Entonces se vuelve optimista. Porque, dice, no caeré en la ceguera, en la pasividad, no aceptaré ser uno más entre los muertos que caminan muertos creyéndose vivos. Cuando regrese a la nada todo dejará de existir. Pero mientras, puesto que apuro ese segundo que es la vida, gritaré, gritaré con las fuerzas que me queden diciendo: malditos seáis, malditos seáis una y mil veces, devoradores, destructores del mundo, de la belleza, de la esperanza y hasta de las palabras.
- Verlo, Tal vez sea ese el problema. A lo mejor si fuese ciego, totalmente ciego, me estaría todo el día riendo. Porque no contemplaría la televisión, ni leería los periódicos, ni repararía en la presencia carroñera de los ejecutivos, de los políticos cínicos, los banqueros o empresarios corruptos, los jueces y obispos eternamente represivos, ni alcanzaría a detenerme en el espectáculo de la pobreza y miseria exhibida por niños, viejos, la degradación de las mujeres explotadas sexualmente en las calles o en las pasarelas de moda o en los anuncios publicitarios, y menos tendría que soportar la exibición icónica de las grandes fiestas sociales o económicas o incluso denominada culturales. Si fuese ciego, si no viera cuanto me rodea, de seguro que no contraería mi rostro de angustia al ver la maldad, el fariseismo, la virtualidad y el feismo de un mundo basado en la explotación, el engaño y la mentira.
- Pero puedes ver otras cosas, hablar de otras cosas que sí son bellas.
- Sí, como Hölderlin puedo encerrarme en la isla bienaventurada de mí mismo. Recluifrme en la habitación profunda y solitaria desde la que Kafka grita contra la Ley. Mas la Ley y el orden, la iglesia y el policía, ¿dónde no se esconden? Contemplar un paisaje de otoño, eternizarse en un beso que ya se está gastando y desapareciendo, saborear una copa de buen vino, descubrir al amigo con el que se pretende mantener una conversación profunda, es ciertamente hermoso, pero eso queda para la intimidad, para el consumo de uno mismo. Cuando lo transmites en palabras y éstas las lanzas al consumo, chocan de inmediato con el mercado, se vulgarizan, o como mal menor, caen en el vacío, no encuentran interlocutor alguno. Y en cuanto al pesimismo, no, no lo soy. Si lo fuera, sencillamente, no viviría. Pero uno, cuando se despierta por la mañana, comprueba que todavía tiene los ojos abiertos, que ve, y cuanto le rodea, globalmente considerado, le parece feo, sucio, malvado. Entonces se vuelve optimista. Porque, dice, no caeré en la ceguera, en la pasividad, no aceptaré ser uno más entre los muertos que caminan muertos creyéndose vivos. Cuando regrese a la nada todo dejará de existir. Pero mientras, puesto que apuro ese segundo que es la vida, gritaré, gritaré con las fuerzas que me queden diciendo: malditos seáis, malditos seáis una y mil veces, devoradores, destructores del mundo, de la belleza, de la esperanza y hasta de las palabras.
lunes 15 de junio de 2009
Fútbol
Ya pocos son los que buscan el espectáculo. La disputa de un juego que como en una buena novela policiaca no conoce el desenlace hasta el final. La velocidad, la habilidad, la inteligencia de un jugador que gana la carrera por segundos al contrario, que da el pase justo al compañero con el que se compenetra y se desmarca para recibirle, la fuerza y precisión del chutador que coloca el balón allí donde se torna imposible la estirada del portero. El acierto, el fallo, la tensión, la fatiga. La agilidad del cabeceador que vuela en busca de la pelota para impulsarla a la fred antes de que el defensor pueda despejarla. El nerviosismo del portero ante la ejecución del penalti. La exactitud de la falta lanzada con una sorprendente parábola. La acometida de todo el equipo en el lanzamiento del córner. El regate que deja sentado al oponente. Y no hablemos, no se hable de tácticas, pizarras, amaños, sistemas ultradefensivos o resultadistas. No. Ahora el fútbol también encaja en la siniestra historia que todo lo corrompe en nuestro tiempo. Poder, dinero y publicidad. Y aquí también el efecto nefasto de la prensa, que lejos de centrarse en la información veraz y la crítica las más de las veces se entrega a vulgares cotilleos y sensacionalismos de baja índole para alimentar a sus tan crédulos como embaucados lectores. Y las pasiones nacionalistas. Lo que es bueno para mí no ha de serlo para tí dicen los dirigentes, los corruptos dirigentes del cada vez más falseado, manipulado espectáculo. Mercado y poder. El jugador como mercancía, objeto de consxumo que alimenta al tiempo a una pandilla de voraces parásitos. Consumo y alienación. Con el fútbol también se hace política, vulgar política que encumbre otros intereses más espurios, nocivos. El fútbol, en la infancia, era como nosotros mismos, inocente. No tardó en pervertirse. Ahora es corrupción total. Y no me refieron en concreto, o solo, a lo que está ocurriendo estos días en el Madrid de Florentino. Vale para el Barcelona de ese siniestro personaje llamado Laporta -pobre Guardiola, que tipos han de acompañar su buen quehacer-, el Betis o el Rayo de la población de Vallejas y los inefables Ruiz Mateos. Cada uno en su escala y dimensión correspondiente. Que abarca desde España a Italia, de Brasil a Corea, de Malí a Arabia Saudí.
¡Qué tragedia para los que desde niños nos gusta el fútbol, no poder hablar ya solo de fútbol! Y aquí también lo0s medios de coimunicación tienen su cuota de culpa.
¡Qué tragedia para los que desde niños nos gusta el fútbol, no poder hablar ya solo de fútbol! Y aquí también lo0s medios de coimunicación tienen su cuota de culpa.
viernes 29 de mayo de 2009
Gamoneda y los neoanalfabetos literarios
No gustó a muchos miembros de la tribu literaria el que le concedieran hace tres años el Premio Cervantes de Literatura a Antonio Gamoneda. Parecía condenado a ser un escritor minoritario, maldito. De los que solo tras su muerte reciben algunos honores. Como Cernuda. Como Pessoa. Como tantos otros. Pronto intentaron descalificarle. Bastaba que emitiera cualquier juicio sobfre otro escritor, con un contenido literario, nunca de descalificación personal, para que tergiversaran sus palabras, entresacaran una frase y arremetieran con toda su carga malsana e influyente, que no por algo dominan los medios de comunicación. No podía soportar su sinceridad a la hora de esbozar su concepto sobre la poesía. Como cuervos caían sobre él. Son esos pequeños personajes que manejan la industria cultural, conforman "cuadras" de amigos que se reparten premios, conferencias y espacios de opinión en los medios de la incomunicación, de la falsificación informativa. Y pronto se les unían los neoanalfabetos que han convertido en un circo mediático la literatura, que consiguen con sus opiniones que cada vez ocupen las librerías y no digamos los grandes almacenes libros que en nombre de la literatura usurpan la literatura. Y pese a su saturación cada vez se lee menos y peor. ¿Gamoneda, Saramago, Ferlosio, Goytisolo? ¡Pero si no se les entiende! Y vale más así, que si los entendieran, ¿qué pensarían de ellos si todavía saben pensar? Porque son escritores tan profundos como críticos, verdaderos arquitectos del lenguaje y con trarios a una historia perversa que nos lleva a la incultura ilustrada. Aunque los exhiban de vez en vez públicamente, nunca serán zalameros, cortesanos, adictos al poder, de la izquierda o la derecha según soplen las farsas de la democracia. Porque en realidad quién manda y guía la literatura hoy es el dinero, el éxito, la publicidad, y bien que saben eso los críticos de Gamoneda. La fugaz y miserable gloria de aparecer en periódicos, radios o televisiones. Una sociedad neoanalfabeta no puede aceptar a escritores como Gamoneda, tampoco puede comprendert la carga crítica, histórica y lingüística de su poesía, como no puede comprender la de ese hombre tan sensible, sincero y maravilloso que fue Claudio Rodríguez. No aceptan a aquellos que por otra pàrte no necesitan ser defendidos, que su valía intelectual y humana está por encima del mercado y sus servidores. Les atacan porque necesitan ajustar cuentas con aquello que no entienden ni perdonan: la obra bien creada, el compromiso siempre auténtico.
jueves 30 de abril de 2009
Atributo de los jueces: la corbata
Varios abogados se han visto imposibilitados de desarrollar sus defensas ante la pohibión de los jueces a que ocupasen los estrados si no se ponían corbata. Para un juez la corbata es más sagrada que la palabra o la razón. Por encima de todo los gestos, guardar las formas y la obediencia como verdad absoluta. Por encima de la propia justicia. Pueden aceptar que salgan en libertad condicional corruptos o maltratadores, estafadores o traficantes, violadores o realizadores de desfalcos, pero no que un abogado se presente ante ellos sin corbata. Es la vieja justicia de la justicia acomodada a las formas -en los golpes de estado, en los genocidios, también trabajan los jueces. Así un capitalista, o un militar criminal serán siempre más respetados y gozarán del privilegio que concede formasr la clase social del poder histórico, respetado aunque coyunturalmente sea procesado como delincuente que un obrero mal vestido, un inadaptado social, un trangresor de los usos y costumbres cuyos principales valedores son instituciones como la Iglesia, las Academias y no digamos nada de la sacrosanta Ley, valedora de la llamada Justicia. En el lenguaje no importa lo que se dice, sino respetar también las formas consagradas en su tradicional uso. Las mafias policiales, jurídicas, políticas o económicas nunca recibirán el mismo degradante trato -incluida las torturas que los delincuentes sin estatus social reconocido. El dinero y las formas sociales conforman nuestra moral y nuestra Ley.
No, no se puede uno presentar ante un juez sin corbata. Y mientras, jefes de policía acusados de dirigir bandas de corruptos al servicio de la prostitución y el tráfico de drogas, no tardan en recuperar la libertad, y dueños de prostíbulos pagan las elevadas fianzas -que a ellos, como a los grandes bancos que se jactan de sus ganancias y los dividendos que reparten entre sus grandes accionistas-de altos mandos de la guardia civil acusados de amparar y el narcotráfico y la corrupción que implica a miembros de su cuerpo. Seguro que a la hora de la verdad, eso si, todos llevan corbata.
No, no se puede uno presentar ante un juez sin corbata. Y mientras, jefes de policía acusados de dirigir bandas de corruptos al servicio de la prostitución y el tráfico de drogas, no tardan en recuperar la libertad, y dueños de prostíbulos pagan las elevadas fianzas -que a ellos, como a los grandes bancos que se jactan de sus ganancias y los dividendos que reparten entre sus grandes accionistas-de altos mandos de la guardia civil acusados de amparar y el narcotráfico y la corrupción que implica a miembros de su cuerpo. Seguro que a la hora de la verdad, eso si, todos llevan corbata.
jueves 16 de abril de 2009
Las televisiones. ¿Hasta dónde llegará el gobierno?
Primero fueron los bancos. A los señores de la explotación hay que auxiliarlos para que no pierdan sus intereses... depósitos en los paraísos fiscales, inversiones en fincas lujosas y protegidas, para que sus sueldos millonarios no mengüen. Mantener la banca privada es mantener el sistema de explotadores y explotados, de corruptos que nunca pagarán sus culpas porque la ley y la justicia los protegen, de condenados a sobrevivir cada vez más precariamente, o de seres humanos tratados como mera mercancía -los inmigrantes- de usar y tirar.
Y ahora le toca el turno a las televisiones. No se dictarán medidas para regenerarlas, para atajar ese mal endémico, auténtico cáncer para el pensamiento, la cultura, la formación del ser humano, que conforman las llamadas televisiones privadas. Algunas al servicio de la ultraderecha, del fascismo de nuestro tiempo histórico. No: hay qye ayudarlas para que se mantengan o incrementen sus ingresos publicitarios y puedan continuar embruteciendo, asesinando lentamente al ser humano que llaman ciudadano, más ciego, sordo y mudo que nunca. Se trata de cortar los ingresos a las televisiones públicas para derivarlos a las otras. No se habla de mejorar los contenidos. De que se forme un contrapoder al imperio del mal que se extiende por los imperios de la comunicación cada vez más monopolista, salvaje, terrorista. No: ha llegado la hora de sacrificarlas en nombre de la sacrosanta iglesia privada del consumo y la publicidad. Y todo, para más sarcasmo, en nombre del socialismo. ¡Qué perversión! ¡Qué pesadilla! Un fantasma, llamado democracia, anega el mundo
Y ahora le toca el turno a las televisiones. No se dictarán medidas para regenerarlas, para atajar ese mal endémico, auténtico cáncer para el pensamiento, la cultura, la formación del ser humano, que conforman las llamadas televisiones privadas. Algunas al servicio de la ultraderecha, del fascismo de nuestro tiempo histórico. No: hay qye ayudarlas para que se mantengan o incrementen sus ingresos publicitarios y puedan continuar embruteciendo, asesinando lentamente al ser humano que llaman ciudadano, más ciego, sordo y mudo que nunca. Se trata de cortar los ingresos a las televisiones públicas para derivarlos a las otras. No se habla de mejorar los contenidos. De que se forme un contrapoder al imperio del mal que se extiende por los imperios de la comunicación cada vez más monopolista, salvaje, terrorista. No: ha llegado la hora de sacrificarlas en nombre de la sacrosanta iglesia privada del consumo y la publicidad. Y todo, para más sarcasmo, en nombre del socialismo. ¡Qué perversión! ¡Qué pesadilla! Un fantasma, llamado democracia, anega el mundo
miércoles 18 de marzo de 2009
Terrorismo contra el terrorismo
Hemos vivido y vivimos en un mundo dominado por la violencia terrorista. Violencia terrorista no reconocida, disfrazada. La violencia del Poder. El poder encarna a fuerzas reales. Fuerzas económicas, religiosas, políticas, mediáticas, Que se amparan al resguardo y protección de la fuerza policiaca y militar. En casos extremos. Cuando masacran a sus propios pueblos, no dudan en desencadenar guerras civiles o intervenir con sus ejércitos y destructoras armas en otros países para imponer su dominio. Dueños de las masacres, las torturas, los exterminios genocidas. Cuando triunfan se amparan en "el imperio de la Ley". La ley legislada y aplicada a su antojo y conveniencia. Cuentan con sus lacayos funcionarios adictos y fieles: jueces, sacerdotes, empleados públicos. Mas cuando se le combate sin aceptar sus reglas del juego, ellos denominan terroristas a quienes lo hacen. También los banqueros, los oligarcas y grandes empresarios son terroristas. También se valen de los ejércitos de la comunicación y de los partidos políticos dóciles a su ejercicio despótico para imponen sus reglas económicas, sus estrategias de beneficiosx incontrolables, de corrupciones múltiples. Y a ese terrorismo inútilmente se le combate desde grupúsculos cada vez más incontrolados y mafiosos, carentes de ideas, incluso de planes estratégicos, confusos e incluso en ocasiones dominados por enemigos infiltrados en ellos, que desvían con sus min oritarias y esporádicas acciones el punto de mira de los auténticos terroristas. Son una panacea para éstos, que se sienten todavía más impunes gracias a su estéril quehacer, que podría durar años y años sin que en el fondo les afectara más allá de la molestia que puede causar una mosca pegajosa y zumbona.
No. Nosotros hablamos de oponer al terrorismo real otro terrorismo, al que hace tiempo han renunciado las denominadas izquierdas y sus intelectuales: el terrorismo de las ideas, de la crítica sin concesiones. El terrorismo no acomodaticio a los conceptos vaciados de contenido que jalonan nuestro sistema político y social. El que no acepte jugar en los campos que ha diseñado el Imperio y el capitalismo. Un terrorismo ideológico y práctico intransigente, no de pandereta y pancarta pactadsa cuando no de estómago agradecido. Un terrorismo de denuncia sin concesiones al mundo en que vivimos, la falaz democracia instalada en nuestras vidas como una rutina más que ha entronizado la explitación, la corrupción, la depravación ideológica, la castración y estulticia política, la miseria ética y moral. Solo cuando escritores y políticos, intelectuales y trabajadores de izquierda, impongan esta práctica en sus vidas y acciones podremos decir que la izquierda intenta poner de nuevo su pie y su grito en la historia.,
No. Nosotros hablamos de oponer al terrorismo real otro terrorismo, al que hace tiempo han renunciado las denominadas izquierdas y sus intelectuales: el terrorismo de las ideas, de la crítica sin concesiones. El terrorismo no acomodaticio a los conceptos vaciados de contenido que jalonan nuestro sistema político y social. El que no acepte jugar en los campos que ha diseñado el Imperio y el capitalismo. Un terrorismo ideológico y práctico intransigente, no de pandereta y pancarta pactadsa cuando no de estómago agradecido. Un terrorismo de denuncia sin concesiones al mundo en que vivimos, la falaz democracia instalada en nuestras vidas como una rutina más que ha entronizado la explitación, la corrupción, la depravación ideológica, la castración y estulticia política, la miseria ética y moral. Solo cuando escritores y políticos, intelectuales y trabajadores de izquierda, impongan esta práctica en sus vidas y acciones podremos decir que la izquierda intenta poner de nuevo su pie y su grito en la historia.,
Suscribirse a:
Entradas (Atom)